Automatizar, también es una forma de crear
La creatividad también necesita control. Conoce cómo productoras, freelancers y estudios pueden automatizar procesos, reducir errores y ganar tiempo para enfocarse en crear más.

Imagina a un productor, freelance o siendo parte de una productora o estudio.
Cuando comienza una nueva producción, activa toda su red para conseguir a los mejores colaboradores y proveedores para ese proyecto. Y así, la idea empieza a cobrar vida: a través del feedback que va llegando, de las ideas de vuelta, de los compromisos, de las reuniones y de un timing que poco a poco va tomando forma.
En esa etapa de preproducción también se van tomando compromisos comerciales.
Luego de atravesar la aventura de la producción, comienza el proceso de cierre, donde muchas veces nos encontramos frente a una montaña de documentos y procesos que debemos resolver para poder avanzar. Y es ahí donde muchas veces vemos a productores buceando en sus emails, en sus WhatsApps, en notas perdidas en algún lugar e incluso en su propia memoria. Recuperar esa información, esa negociación que a veces ocurrió hace meses, es complicado. Quita tiempo. Y peor aún cuando esos números no cuadran, o cuando nos damos cuenta de que en ciertas líneas gastamos bastante más de lo presupuestado. Quienes han estado ahí conocen muy bien ese dolor.
En nuestra industria, algunos hemos intentado sistematizar esos procesos. Sistemas y procesos que permiten ordenar la información de manera lógica y estructurada. Pero eso no quiere decir necesariamente que ahorren tiempo. Incluso, muchas veces pueden ser percibidos como más trabajo todavía.
Y en eso estábamos en los inicios de Unabase.
Hoy, la idea es otra: automatizar los procesos repetitivos, liberar a las personas de esas horas de trabajo, para que ese tiempo pueda invertirse en creatividad, en análisis, en pensar mejor y en crear más.
Porque la creatividad también es un negocio. Y como todo negocio, requiere procesos, administración, impuestos, seguimiento y control. Creo que adoptar estas herramientas ya es casi una obligación para crecer, da lo mismo si eres freelance, una empresa pequeña o una gran compañía.
Veo esto como una evolución, y también como una oportunidad para que los humanos podamos ser más creativos: pensar, diseñar, automatizar, analizar, corregir y volver a automatizar esas tareas que cada día pueden hacerse de forma más inteligente. Y que eso, al final, nos regale tiempo, mejores relaciones con nuestros colaboradores y esa sensación de que la tecnología no viene a imponerse, sino a acompañarnos.
Imagina que ese texto que te manda un proveedor con un número suelto se transforme en una orden de compra con apenas un par de instrucciones habladas: “Mándale una orden de compra a Francisco Pérez”.
Luego Francisco revisa esa orden de compra y, mientras va manejando, responde: “Está ok, mándale la factura, pero en dos semanas más”.
Dos semanas después recibes la factura y dices: “Está ok, págala”.
Y así sigue el flujo.
Hace unos años, eso parecía un sueño. Pero hoy ya nos estamos empezando a acostumbrar a ese tipo de conversaciones. Y está a la vuelta de la esquina que eso ocurra de manera natural dentro de los sistemas de gestión.

